Claves para tus instalaciones de fontanería y saneamiento.
Si estás pensando en renovar tu baño, habrá pasado por tu cabeza el saneamiento. Que si escoger entre bañera o ducha, que si el inodoro va entero o colgado, que si el desagüe ha de tener X pendiente… Toda una serie de instalaciones de fontanería y saneamiento que, si no eres experto, puede ser problemático.
No te preocupes. Porque aquí te cuento qué claves seguir para que todo salga perfecto: tanto la instalación como su uso y mantenimiento posterior.
¿Cómo manejar tus instalaciones de fontanería y saneamiento?
Va a parecer muy obvio, pero lo primero es asegurarte de una buena instalación, sin arruinarte en el proceso. Si quieres una instalación buena, funcional y asequible, hay tres máximas que te recomiendo seguir.
Calcula tus necesidades
Lo primero es hacer una lista de lo que necesitas. ¿Cuántos baños tienes planteado hacer? ¿Cómo va a ser? ¿Necesitas bañera, o te basta con plato de ducha? ¿Qué tipo de calentador de agua caliente necesitas más? Plantearte todo esto hará que tengas el saneamiento y fontanería que necesitas.
Una vez lo tengas todo anotado, dibuja un croquis de tu baño ideal. Dónde podría ir el inodoro, o tu ducha. Incluso el lavabo, o algún mueble extra.
Compra todo el material, tráelo una vez
Si afrontas la reforma de varias zonas (por ejemplo, si tienes dos baños), te recomiendo que el pedido de material sea único. ¿Por qué?
Aunque esto es más una competencia de quien te instale la fontanería, un solo envío es más asequible. Comprando todos los materiales de una, y haciendo un único transporte, se ahorra mucho tiempo y dinero.
Tiempo y dinero que puede usarse en tu baño. O en tu proyecto de fontanería.
Una buena planificación, clave para ahorrar tiempo
La planificación es tu mejor aliada si vas a instalar fontanería. Cuanto más planificas, más eficiente es la instalación. Y más se maximiza el presupuesto marcado.
Para esta planificación, lo primero es tener un esquema de tu fontanería. Haz un esquema o un plano detallado de la instalación. Marca dónde irán las tuberías de agua fría y caliente, los desagües, las tomas de agua y las llaves de corte.
Una vez marcado ya el proyecto, y con los materiales, tocará coordinar. Si hay otros trabajos en marcha (electricidad, albañilería), se coordina con ellos para evitar interferencias y solapamientos.
Cómo mantener tus instalaciones de fontanería y saneamiento
¿Todo instalado? Maravilloso. Si quieres que tus instalaciones de fontanería y saneamiento se mantenga eficiente, precisa de un buen mantenimiento. No hace falta ser un experto para aplicar unas cuantas buenas prácticas que prolongarán la vida útil de tus tuberías. Además de evitarte sustos.
Buenas prácticas a seguir
No todo es saber de fontanería. A veces, la mejor forma de mantener tu fontanería y saneamiento es aplicar el sentido común.
La primera es tan obvia que seguro que la sabes: el inodoro no es una papelera. La mayoría de obstrucciones son causadas por objetos que no deben ir por el inodoro, sino a la papelera. Residuos como bastoncillos, toallitas, compresas o restos de comida.
Limpiar los desagües de forma regular también hará que tu fontanería se mantenga eficiente. Una vez al mes, puedes echar una mezcla de bicarbonato y vinagre o agua hirviendo por los desagües. Así ayudarás a disolver la acumulación de grasa y otros residuos. No abuses de los desatascadores químicos, ya que pueden dañar las tuberías.
Qué mantenimiento necesita tu saneamiento
Lo más visible es mantener una limpieza regular de tus sanitarios. Ya no sólo por eficiencia, sino por higiene. Te recomendamos limpiar tus sanitarios una vez cada una o dos semanas (la parte que tiene contacto con tu piel).
Otra forma de mantener tu saneamiento es hacer una limpieza de sifones periódica. Los sifones (debajo de lavabos, fregaderos, bidés) acumulan pelos, restos de jabón y otros residuos. Desmóntalos y límpialos periódicamente (cada 6-12 meses, dependiendo del uso).
Averías más comunes
Conocer las averías más comunes que puede sufrir tanto tu fontanería como saneamiento es crucial para ti.
La avería más común son los atascos. Tiene varios nombres: atascos, embozos, obstrucciones… pero el problema es el mismo. Por A o por B, la tubería de desagüe está taponada. Las razones pueden ser varias: desde la acumulación de cal, grasa y otros residuos, al tapón puntual de un objeto muy voluminoso.
Otra razón de avería son los malos olores. Estos indican que hay un problema en el sistema de saneamiento, generalmente por sifones secos (hay que rellenarlos con agua) o atascos en las tuberías.
¿Por qué confiar en Fiterra para tus instalaciones de fontanería y saneamiento?
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